Pintar iglesias y escuelas
Por Lemoon's Painting
Una iglesia o una escuela se pinta alrededor del calendario de quienes la usan, no al revés. El trabajo se divide en etapas que caben en los días en que el edificio está vacío, como las vacaciones de verano o los días entre misas, y cada etapa se entrega limpia, ventilada y segura antes de que la gente regrese.
Las iglesias y las escuelas están entre los edificios más queridos de cualquier barrio de San Diego, y también entre los más difíciles de pintar. No porque sus paredes sean raras, sino porque casi nunca están vacías mucho tiempo. Misas, reuniones, bodas, funerales, clases, campamentos de verano: el calendario es de la gente que usa el edificio, y un buen plan de pintura tiene que caber dentro de él.
¿Cómo se programa el trabajo alrededor de misas y clases?
Se empieza por el calendario, no por las paredes. Primero, el contratista necesita saber qué días se usa el edificio, qué días está libre y qué eventos no se pueden mover. Después el trabajo se divide en etapas, cada una dentro de una ventana libre, y cada etapa se termina, se limpia y queda segura antes de que regrese la gente.
En una iglesia, las ventanas libres suelen ser los días entre el domingo y el servicio de entre semana. En una escuela, la ventana larga es el verano, y las vacaciones de invierno y primavera alcanzan para un pasillo, una biblioteca o un grupo de salones. Las fechas fijas (una primera comunión, una graduación, un día de puertas abiertas) se anotan en el programa como días que el trabajo respeta.
Espacios altos: templos, gimnasios y salones de usos múltiples
Estos edificios tienen espacios que casi ninguna casa tiene. Un templo con techo alto y vigas a la vista. Un gimnasio con paredes de dos pisos. Un salón que es comedor y auditorio a la vez.
La altura cambia el trabajo de tres maneras:
- Acceso. Las paredes y techos altos requieren andamio o elevadores, armados sobre pisos protegidos y movidos en un orden planeado para que el espacio pueda volver a usarse al final de cada etapa.
- Luz. Los ventanales altos dejan caer una luz rasante sobre la pared que delata cada marca de rodillo y cada parche. Donde la luz es así de honesta, la preparación y el acabado importan más.
- Mobiliario. Bancas, equipo de sonido, cortinas de escenario, marcadores, canastas de básquetbol y estandartes hay que protegerlos, moverlos o trabajar alrededor de ellos. Quién mueve qué se acuerda antes.
Las paredes de gimnasios y pasillos además reciben golpes de verdad: pelotas, mochilas, sillas, manos. En esas áreas suele convenir un brillo lavable que aguante el tallado, más que el acabado mate que le va bien a una oficina tranquila.
Niños en el edificio
Cuando la escuela está en clases o la iglesia tiene guardería, la seguridad pone las reglas. Las escaleras y el equipo nunca se dejan solos donde un niño pueda alcanzarlos. Las áreas de trabajo se cierran con barreras claras, no con un pedazo de cinta. La pintura fresca se señala. Los materiales y solventes salen del edificio o se guardan bajo llave al final de cada día, y se trabaja en áreas que los niños no están usando.
Olor y ventilación
El olor a pintura preocupa de verdad en un salón lleno de niños o en una congregación con muchas personas mayores. Tanto Dunn-Edwards como Sherwin-Williams tienen pinturas interiores de bajo olor y bajo VOC, y en edificios ocupados son las que conviene preguntar. Lo demás es ventilación y tiempo: puertas y ventanas abiertas donde la seguridad lo permita, aire en movimiento durante y después del trabajo, y un tiempo de curado antes de volver a usar el espacio. La etiqueta da los tiempos de secado y de segunda mano como rangos, y las mañanas frescas y húmedas de la costa quedan en el extremo lento.
El exterior del edificio
El trabajo exterior de una iglesia o escuela tiene su propio ritmo. Muchos planteles en las zonas más antiguas de Chula Vista y de la ciudad de San Diego son de estuco y bloque de mediados del siglo pasado, con las mismas grietas finas, el mismo polvo blanco por desgaste y los mismos daños en las fascias que las casas de alrededor. Tierra adentro, en lugares como El Cajon, las paredes del sur y del poniente reciben un sol fuerte por la tarde, y el verano, la ventana larga de las escuelas, es también la temporada más calurosa para pintar. Por eso se empieza por las fachadas frescas, se sigue la sombra alrededor del edificio y nunca se pinta una pared tan caliente que no se pueda tocar. Si el edificio es anterior a 1978 y tiene preescolar o guardería, las reglas de la EPA sobre el plomo aplican al trabajo que altera la pintura vieja, y Ebenezer está certificado en prácticas seguras con plomo (RRP).
El orden es el de cualquier exterior: lavado a presión, revisión de estuco y madera, enmascarado de ventanas y banquetas, y luego la pintura. En un plantel, las entradas y los pasillos exteriores se mantienen abiertos o se desvían con señales claras mientras el trabajo avanza.
Comités y decisiones
Las iglesias y escuelas suelen estar a cargo de una junta, un comité de obras, un consejo parroquial o la oficina del distrito, y las decisiones de color, alcance y fechas pueden tardar más que las de un dueño de casa. Ayudan dos cosas:
- Una persona de contacto que responda las preguntas del pintor y hable por el grupo en el día a día.
- Decisiones tomadas antes de empezar sobre colores, brillos y qué salones van en qué etapa, para que el equipo nunca esté esperando una junta.
Si durante el trabajo aparece algo inesperado, como humedad detrás de una pared, Ebenezer explica lo que encontró, los pasos que tomaría y cómo cambia el trabajo, y el comité decide. Nada fuera del alcance acordado se hace sin esa conversación.
Un plan típico por etapas para el verano escolar
- Recorrido y alcance por escrito en la primavera, con el distrito o la dirección.
- Fachadas exteriores primero, al inicio de las vacaciones, aprovechando el fresco de la mañana.
- Después las alas de salones, una a la vez, para que el personal de limpieza acomode detrás del trabajo.
- Gimnasio y salones de usos múltiples, con andamio o elevadores.
- Pasillos y entradas al final, porque son las rutas que todos los demás usan para entrar y salir.
- Un recorrido final con su persona de contacto antes de que regrese el personal.
Cada plantel es distinto, pero cada etapa termina con un edificio que se puede usar.
Por qué importa quién dirige el trabajo
En un proyecto por etapas que dura semanas, la constancia del contratista lo es todo. Ebenezer dirige cada proyecto personalmente, tiene licencia C-33 de Pintura y Decoración (CSLB 1120008, a nombre de Lemoon’s Painting Inc), y su capacitación (OSHA 30, OSHA 10, andamios y RCP-DEA, entre 22 certificaciones) importa en un edificio lleno de gente. Los trabajos comerciales duran de semanas a meses, y se trabaja en fin de semana cuando el proyecto lo pide.
Si su congregación o su escuela tiene un proyecto de pintura y un calendario donde parece imposible acomodarlo, pida su presupuesto gratis. Ebenezer recorrerá el edificio con su persona de contacto, revisará el calendario con ustedes y propondrá etapas que mantengan el edificio funcionando. Vea más sobre pintura comercial y sobre cómo es el proceso.
Preguntas frecuentes
¿Se puede pintar una iglesia sin cancelar las misas?
Casi siempre, sí. El trabajo se programa para los días en que el templo no se usa, y cada área se limpia, se ventila y se deja en orden antes del siguiente servicio. Los espacios grandes se dividen en etapas para que el edificio nunca tenga que cerrar durante todo el proyecto.
¿Cuál es la mejor época para pintar una escuela?
Las vacaciones de verano son la ventana más larga y la que la mayoría de las escuelas aprovecha; las vacaciones de invierno y primavera sirven para áreas más pequeñas. Como el verano se llena, conviene hacer el recorrido y acordar el alcance mucho antes del último día de clases.
¿El olor de la pintura es un problema si hay niños en el edificio?
Es algo que se planea, no que se ignora. Dunn-Edwards y Sherwin-Williams fabrican pinturas interiores de bajo olor y bajo VOC, los salones se ventilan durante y después del trabajo, y se les da tiempo a las áreas pintadas antes de volver a ocuparlas.
¿Con quién debe hablar el pintor de nuestra parte?
Con una sola persona que pueda responder preguntas y tomar decisiones en nombre del comité o de la dirección. Muchos de estos edificios los administra una junta, y tener un solo contacto evita que los colores, el acceso y los cambios se detengan mientras se consulta a todos.