¿Quién compra la pintura?
Por Lemoon's Painting
En casi todos los trabajos de pintura el contratista pone la pintura, y con razón: sabe cuánto va a llevar cada superficie, qué primer necesita y cómo mantener el color parejo de una lata a otra. El arreglo que mejor suele funcionar es que usted escoja el color y la línea de producto, y que el pintor compre y se encargue de todo lo demás.
Es de las primeras preguntas prácticas en un presupuesto, y casi siempre se hace con un poco de cuidado: “¿Usted pone la pintura o la compro yo?” La gente pregunta por buenas razones. Algunos ya tienen el color escogido, a otros les recomendaron un producto en particular, y otros piensan que comprarla ellos mismos les da más control sobre el trabajo.
Así es como funcionan en la práctica los dos arreglos, y por qué la mayoría de los pintores, Lemoon’s Painting incluido, prefieren poner la pintura.
Dos maneras de hacerlo
| La pone el pintor | La pone el dueño | |
|---|---|---|
| Escoger el color | Usted | Usted |
| Escoger el producto y el brillo | Se acuerda entre los dos | Usted, idealmente con consejo del pintor |
| Calcular la cantidad | El pintor | Usted |
| Primer, sellador, pasta, cinta, plástico | El pintor | Hay que acordarlo; muchas veces se olvida |
| Un solo lote, un solo tono | El pintor | Depende de cómo se compró |
| Que no alcance a medio trabajo | Problema del pintor | Casi siempre un retraso |
| Que el producto sirva para la superficie | Responsabilidad del pintor | Compartida, y ahí empiezan los desacuerdos |
El color es suyo en los dos casos. Todo lo demás es cuestión de quién carga con la responsabilidad.
¿Por qué importa que el pintor escoja el producto?
Porque la pintura es parte de un sistema: el primer adecuado para la superficie, la mano final adecuada para el cuarto o para el clima, y suficiente de los dos para aplicarlos bien. El pintor que pone los materiales escoge ese sistema de acuerdo con lo que encontró en el presupuesto, y responde por que funcione. Cuando la pintura viene de otro lado, esa responsabilidad se reparte.
Unos ejemplos de lo que el sistema tiene que tomar en cuenta:
- El estuco desnudo o parchado absorbe la pintura de forma dispareja y casi siempre necesita un primer para mampostería antes de las manos finales.
- Las manchas de agua en un techo vuelven a salir a través de una pintura común si no se sellan antes con un primer que bloquee manchas.
- Los marcos viejos con brillo, sobre todo si alguna vez se pintaron con producto de aceite, necesitan la preparación y el primer adecuados para que agarre una mano a base de agua.
- Los baños y las cocinas necesitan un acabado que aguante la humedad y el tallado.
- Las paredes exteriores al sur y al oeste, tierra adentro, necesitan un producto exterior hecho para el sol fuerte, y las casas de la costa uno apto para el aire salado.
La respuesta correcta para cada caso depende de lo que el pintor vea en sus paredes, y por eso lo mejor es decidirlo en el presupuesto.
Lo que suele salir mal cuando la compra el dueño
No siempre, pero sí lo bastante seguido como para tomarlo en cuenta:
- La cantidad no cuadra. El rendimiento que dice el bote casi siempre se calcula sobre una superficie lisa y sellada. El estuco con textura, un cambio grande de color o un parche poroso se tragan mucho más. Si la pintura se acaba a media pared, hay que ir por más, y un segundo lote puede salir un poquito distinto de tono.
- Falta el primer. La gente compra el color y se olvida de la mano de abajo, o compra un primer general donde hacía falta uno que bloquee manchas o uno para mampostería.
- El brillo no va con el cuarto. Una pintura mate en un pasillo que se raya, o una semibrillante en una pared con parches viejos que ahora se verán con cualquier luz.
- Se olvidan los materiales menores. El sellador, la pasta para resanar, la cinta, el plástico y las lonas también son parte de los materiales.
- La pintura con color no se devuelve. Una vez preparada, por lo general la tienda no la acepta de regreso, así que una compra equivocada casi siempre se pierde.
Nada de esto quiere decir que el dueño no pueda comprar la pintura. Quiere decir que hay que acordar cada detalle por escrito antes.
El arreglo que mejor suele funcionar
Usted escoge el color, por nombre y número, y si tiene preferencia, la línea de producto. El pintor confirma que ese producto sirve para la superficie, escoge el primer, calcula la cantidad, lo compra todo en un mismo lugar y lo trae el día del trabajo.
Así funciona en Lemoon’s Painting. Ebenezer usa Dunn-Edwards y Sherwin-Williams, escogidas por su calidad, su acabado y su precio justo. Usted puede escoger el color del catálogo de cualquiera de las dos marcas, y él le dirá qué producto pondría en cada superficie y por qué. Si vive en una comunidad con HOA como Eastlake u Otay Ranch, la paleta aprobada puede estar ligada a los números de color de un fabricante en particular; tráigala al presupuesto y él trabajará con ella.
Si de todos modos prefiere comprarla usted
Entonces acuérdelo con claridad en el presupuesto. Anote el producto exacto, el brillo y el color, cuánto se necesita, quién compra el primer y los materiales menores, y qué pasa si no alcanza. Pregunte cómo aplica la garantía del pintor cuando los materiales son suyos. En las casas más antiguas de Bonita, donde los marcos y las puertas pueden tener varias generaciones de pintura encima, pídale que confirme qué hay en la superficie antes de comprar nada para ella.
Quién se queda con lo que sobra
La pintura que sobra es suya. Pídala con etiqueta del color, el brillo y el cuarto o la pared donde se usó, y guárdela donde no se congele ni se caliente demasiado. Es lo más útil que un pintor le puede dejar.
Platíquelo en el presupuesto
Quién compra la pintura es algo que conviene dejar claro antes de abrir cualquier lata. Ebenezer revisará sus paredes, platicará con usted de colores y productos, y le dirá con claridad qué usaría y cuánto va a llevar. Pida su presupuesto gratis, o lea más sobre la pintura de interiores y sobre cómo se lleva un trabajo.
Preguntas frecuentes
¿Puedo comprar mi pintura y contratar al pintor solo por la mano de obra?
Muchos pintores aceptan, pero pregunte antes y acuerden los detalles por escrito: qué producto, qué brillo y cuánta cantidad exactamente, quién compra el primer, el sellador y la pasta para resanar, y qué pasa si la pintura no alcanza. Pregunte también cómo aplica la garantía del pintor cuando los materiales son suyos.
¿Por qué los pintores prefieren poner la pintura?
Porque la pintura es parte del sistema del que ellos responden. El pintor calcula qué tan porosa es cada superficie, qué primer necesita y cuántas manos llevará, y compra suficiente del mismo lote para terminar sin cambio de tono. Cuando los materiales vienen de otro lado, esas decisiones quedan repartidas entre dos personas.
¿Qué pintura usa Lemoon's Painting?
Dunn-Edwards y Sherwin-Williams, escogidas por su calidad y su acabado. Ebenezer le dirá qué producto propone para cada superficie y por qué, y usted puede escoger el color del catálogo de cualquiera de las dos marcas. Aquí no escatimamos en calidad.
¿Quién se queda con la pintura que sobra?
Es su casa, así que lo sensato es que la pintura que sobra se quede con usted, con etiqueta del color, el brillo y dónde se usó. Un bote empezado es lo que permite hacer retoques pequeños después, y le dice al próximo pintor exactamente qué hay en las paredes. Acuérdelo en el presupuesto.