Cómo la luz de San Diego cambia un color
Por Lemoon's Painting
Hacia dónde da un cuarto cambia el color de la pintura más que casi cualquier otra cosa. Los cuartos al norte reciben luz fría y pareja que agrisa los colores; los del sur, luz fuerte que los desvanece; los del oriente son cálidos en la mañana y fríos después; los del poniente se vuelven cálidos e intensos en la tarde. En San Diego, la neblina marina, los aleros y la luz que rebota de afuera los cambian más.
Casi todas las decepciones con un color no son por el color. Son por la luz. Un gris que se veía limpio y tranquilo en la tienda se vuelve azul en el cuarto de visitas. Un beige cálido brilla en la mañana y a las cuatro de la tarde se ve anaranjado. La pintura no cambió; cambió la luz que le pega, y en San Diego esa luz varía de cuarto a cuarto y de ciudad a ciudad más de lo que casi todos esperan.
¿Por qué importa tanto la orientación?
La luz del día cambia de color y de intensidad según de dónde viene. La luz del cielo del norte es indirecta, fría y constante. La del sur es fuerte y directa buena parte del día. Las ventanas al oriente reciben el sol bajo y cálido de la mañana, y las del poniente lo reciben otra vez, más caliente y más dorado, al final de la tarde. Un color de pintura refleja la luz que le toca, así que la misma cubeta se ve distinta en cada cuarto.
Cuarto por cuarto, según hacia dónde da
Cuartos al norte
La luz del norte es la más constante de la casa y la más fría. Le da a los colores un tinte un poco gris, un poco azul, y los hace ver algo más oscuros que en la tarjeta. Un gris claro y frío puede parecer cemento mojado en una recámara al norte. Los colores con un toque de calidez en el subtono, y un tono más claro que su primera opción, suelen sentirse mejor aquí.
Cuartos al sur
Los cuartos al sur reciben más luz, y la luz fuerte le quita intensidad al color. Los colores suaves que se veían delicados en la tarjeta pueden casi desaparecer al mediodía; un blanco puede deslumbrar. Los cuartos al sur aguantan bien los colores fríos y los profundos, porque la luz evita que se sientan pesados.
Cuartos al oriente
Los cuartos al oriente son luminosos y cálidos en la mañana y pasan a una luz más fría e indirecta en la tarde. Si el cuarto es una cocina o un desayunador que se usa temprano, escoja pensando en la mañana. Si es una recámara que se usa más en la noche, mire las muestras cuando el sol ya se haya ido de esa pared.
Cuartos al poniente
Los cuartos al poniente son los más dramáticos. Frescos y algo planos en la mañana, se llenan de una luz cálida e intensa al final de la tarde. A esa hora los colores cálidos pueden irse hacia el naranja o el amarillo, y los blancos se doran. Un color neutro o un poco más frío muchas veces equilibra el sol de la tarde.
¿Qué tiene de particular San Diego?
La neblina marina
Cerca de la costa, a finales de la primavera y principios del verano, hay mañanas grises y largas en las que la neblina marina no se levanta. En las casas de Imperial Beach, Point Loma y los barrios de playa, la luz interior en esos días es suave, difusa y fría durante horas. Los colores fríos pueden verse planos y sin vida; los que tienen algo de calidez siguen viéndose amables. Luego sale el sol y el mismo cuarto se ve completamente distinto. Vale la pena ver las dos versiones antes de decidir.
El sol fuerte de tierra adentro
Tierra adentro, en valles como El Cajon, la luz es brillante y directa casi todo el año. Una sala que da al poniente recibe ahí un sol intenso por la tarde, y los colores pálidos se deslavan mientras los cálidos se intensifican. Las cortinas y persianas pesan mucho: en los cuartos donde se cierran las persianas cada tarde de verano, se vive más con luz filtrada que con luz de día.
Aleros profundos, patios techados y árboles
Muchas casas de un piso tienen aleros profundos, y muchas casas tienen un patio techado afuera de la sala. Los dos cortan la luz directa y dejan el cuarto más oscuro y más frío de lo que su orientación haría pensar. Los árboles grandes hacen lo mismo; en zonas arboladas como Bonita, un cuarto al sur bajo un árbol grande puede comportarse como uno al norte, con un tinte verde que le da el follaje.
La luz que rebota de afuera
La luz no viene solo del cielo. Primero rebota en lo que hay afuera de la ventana. La pared de estuco soleada del vecino a unos pasos mete su propio color al cuarto. Un patio de concreto claro o una alberca reflejan luz fuerte hacia el techo. Un pasto o un seto verde agregan un tinte verde. Si un color se ve raro solo en un cuarto, asómese por la ventana.
Las lámparas lo cambian otra vez
Cuando se mete el sol, la luz de un cuarto es la de sus focos. Los focos cálidos, de unos 2700K en el empaque, hacen los colores más suaves y amarillos; los más fríos, de unos 4000K para arriba, los hacen más nítidos y azulados. Focos mezclados en un mismo cuarto hacen que un color parezca dos. Si piensa cambiar los focos, hágalo antes de escoger la pintura.
El valor de reflectancia de la luz
Muchas tarjetas de pintura traen el valor de reflectancia de la luz, o LRV por sus siglas en inglés, que va del negro, abajo de la escala, al blanco más brillante, arriba. Indica cuánta luz devuelve el color al cuarto. En un cuarto oscuro al norte o sombreado por los aleros, un color con LRV más alto ayuda a que se sienta más luminoso. En un cuarto soleado al sur o al poniente, los colores con LRV muy alto pueden deslumbrar.
Cómo probar un color con su luz
- Pinte muestras grandes, en cartones que pueda mover, no parchecitos.
- Póngalas en las paredes que importan: la que está frente a la ventana y la de al lado.
- Mírelas a las horas en que usa el cuarto: mañana, tarde y noche con sus lámparas.
- Mírelas en un día gris y en uno soleado, sobre todo cerca de la costa.
- Compare cuartos con distinta orientación si el mismo color va a recorrer la casa.
Para escoger entre blancos, vea cómo elegir el blanco correcto; para los hábitos generales al escoger color, cómo elegir un color de pintura.
Que alguien lo vea con usted
Ebenezer tiene buen ojo para el color, y prefiere platicar un color en el cuarto mismo, con la luz que de verdad tiene, que sobre una tarjeta en un mostrador. Usa Dunn-Edwards y Sherwin-Williams, y le dirá con franqueza cómo es probable que se vea el color que está considerando en una pared al norte o con el sol del poniente.
Pida un presupuesto gratis y tenga a la mano las muestras entre las que está decidiendo. También puede leer más sobre la pintura interior.
Preguntas frecuentes
¿Qué color funciona en un cuarto que da al norte?
La luz del norte es fría y pareja, así que tiende a hacer que los colores se vean más grises, más azules y un poco más oscuros. Los colores con algo de calidez en su subtono suelen aguantar mejor, y escoger un tono más claro del que pensaba ayuda. Los grises y azules muy fríos pueden sentirse helados en un cuarto al norte.
¿Por qué mi color se ve deslavado en la tarde?
El sol directo y fuerte, sobre todo por una ventana al poniente o al sur, inunda la pared de luz y le quita intensidad al color. Los colores pálidos pueden verse casi blancos a esa hora. Si el cuarto se usa sobre todo en la tarde, muchas veces un tono más profundo de la misma tira se ve como usted esperaba.
¿De verdad la neblina marina cambia los colores de adentro?
Sí, en las casas cerca de la costa. En las mañanas nubladas, muy comunes a finales de la primavera y principios del verano, la luz del día es suave, gris y difusa durante horas. Los colores fríos pueden verse planos con esa luz, y los cálidos se ven más tranquilos. Probar la muestra en una mañana gris y en una soleada le muestra las dos versiones.
¿Qué focos debo usar para probar la pintura?
Los que de verdad va a usar. Los focos cálidos, alrededor de 2700K en el empaque, tiran los colores a amarillo y suave; los más fríos, de unos 4000K para arriba, los vuelven más nítidos y azulados. Mire las muestras de noche con sus propias lámparas, porque así va a ver el cuarto buena parte de sus horas.