Pintar sin cerrar su negocio
Por Lemoon's Painting
Casi siempre se puede pintar un negocio sin cerrarlo, siempre que el trabajo se haga por fases. El local se divide en zonas, una entrada queda siempre libre, los pasos que hacen ruido o dejan olor se pasan a las horas en que usted está cerrado y cada zona se entrega limpia antes de empezar la siguiente. El plan se acuerda por escrito antes de empezar.
Cerrar un negocio para pintarlo cuesta más que la pintura misma. Un restaurante pierde mesas, una tienda pierde clientes que se van con la competencia de la esquina, un consultorio tiene que mover citas. Por eso casi todos los dueños hacen la misma pregunta al principio: ¿se puede pintar sin cerrar?
Casi siempre, sí. Pero solo si el trabajo se planea como una serie de partes pequeñas y terminadas, no como un gran desorden abierto en todo el local.
¿Qué quiere decir pintar por fases?
Pintar por fases es dividir la propiedad en zonas y terminar cada una por completo antes de pasar a la siguiente. Una zona puede ser una pared del piso de ventas, los baños, la oficina de atrás o una fachada del edificio. Cada zona se protege, se prepara, se pinta, se revisa y se limpia, y se le devuelve a usted mientras el resto del negocio sigue igual.
A cambio, el calendario se alarga. Montar y desmontar una zona cada día lleva más tiempo que abrir todo el edificio de una vez. Lo que usted gana es que sus puertas nunca se cierran.
Cómo se definen las zonas
Las zonas salen de cómo se mueven sus clientes, no de dónde le conviene empezar al pintor. Antes de poner fechas, Ebenezer recorre el local con usted y le pregunta:
- ¿Por qué entrada pasan de verdad sus clientes, y hay una segunda que pueda servir mientras se pinta la primera?
- ¿Dónde están la caja, la sala de espera, los probadores, el mostrador?
- ¿Qué áreas se pueden cerrar un día sin que nadie lo note, y cuáles no se pueden cerrar ni una hora?
- ¿Cuándo hay menos movimiento: un martes por la mañana, un lunes, el domingo que usted no abre?
Con esas respuestas se escribe un orden de trabajo: esta zona estos días, aquella después. Usted sabe desde antes qué parte de su negocio se toca cada día.
Siempre una entrada libre
La regla más importante en un negocio abierto es que el cliente siempre tenga un camino libre y seguro desde la calle hasta el mostrador. Eso significa:
- Las escaleras y las lonas nunca bloquean el paso que se está usando.
- La entrada que se pinta se cierra con una barrera y un letrero que indica cuál está abierta.
- La pintura fresca se señala, y lo que se toca con la mano (marcos de puerta, pasamanos, placas de empuje) se pinta de modo que seque durante la noche y no en horas de servicio.
- Al final del día no queda nada en un pasillo.
Afuera se piensa igual con la banqueta y el estacionamiento. En una plaza comercial de Chula Vista o en un local de esquina en una calle transitada de San Diego, la fachada principal suele ser la última zona, y se pinta en ratos cortos, porque es la que ve todo el que pasa.
Ruido, agua y olor: fuera del horario de servicio
No todos los pasos de una obra de pintura molestan igual.
El lavado a presión hace ruido y moja. En un exterior es el primer paso y no se puede saltar, porque el caleo, la suciedad y la sal tienen que salir o la pintura nueva no se adhiere. Pero se puede hacer antes de que usted abra o después de cerrar. Luego la pared necesita secarse antes de pintarla, y muchas veces eso es al día siguiente.
Lijar y raspar levanta polvo. Dentro de un local con gente, ese trabajo se encierra en la zona y se hace cuando no hay clientes.
El olor es lo que más preocupa a los dueños. Las pinturas de interior de bajo olor (Dunn-Edwards y Sherwin-Williams tienen líneas pensadas para edificios ocupados) huelen mucho menos que hace veinte años, pero la pintura recién aplicada todavía huele mientras seca. Las áreas de atención al público conviene pintarlas de noche o en un día de cierre, con ventilación, para que el lugar tenga horas para airearse antes de que vuelva la gente.
El curado no es lo mismo que el secado. Una pared puede estar seca al tacto en una hora y seguir lo bastante blanda como para rayarse si se le recarga un exhibidor encima. La etiqueta del producto da el rango, y el calendario lo respeta.
Proteger lo que ya está en el local
Un negocio abierto tiene mercancía, muebles y equipo en el cuarto. Cada zona lleva su propia protección: exhibidores separados de la pared, pisos cubiertos, mercancía tapada con plástico, aparatos electrónicos lejos de cualquier rociado. Se elige pistola o brocha para cada superficie, y en un local ocupado muchas veces se usa brocha y rodillo junto a lo que no se puede mover, aunque con pistola se cubriera la pared en menos tiempo.
Quién mueve los muebles pesados, y a dónde van, queda por escrito en el alcance. Parece un detalle. La mañana en que hay que mover un anaquel de cinco metros, no lo es.
Todo en orden al cerrar cada día
Cada tarde la zona en proceso se cierra para que el negocio abra normal a la mañana siguiente:
- Herramientas, escaleras y materiales guardados fuera de la vista o retirados.
- Plásticos y lonas bien sujetos para que nadie se tropiece.
- Pisos barridos y cualquier gota limpia mientras está fresca.
- Un recorrido corto con usted o con su encargado, para que sepa qué se hizo y qué sigue mañana.
En ese recorrido las dudas se resuelven cuando todavía son pequeñas. Si durante la preparación aparece algo, como un tramo de tablaroca dañado detrás de un exhibidor o una grieta en el estuco escondida detrás de un letrero, Ebenezer le explica qué es, qué implica y cómo cambia el plan antes de seguir. Nada se agrega a escondidas.
Fines de semana y días de cierre
Hay pasos que tienen que caer en un día en que el negocio está cerrado: los baños de una cafetería con mucho movimiento, el comedor de un restaurante, la recepción de una oficina. Ebenezer trabaja en fin de semana cuando el proyecto lo pide, para que lo que más interrumpe caiga en los días que menos le cuestan a usted.
Una sola persona responsable
En un trabajo por fases hay muchas entregas pequeñas, y fallan cuando nadie se hace cargo. Ebenezer dirige cada proyecto en persona, desde el primer recorrido hasta el último retoque, así que hay una persona que conoce el plan y un solo número al que llamar. Tiene licencia de contratista de California C-33 de Pintura y Decoración, número 1120008, a nombre de Lemoon’s Painting Inc, y si algo no queda bien después de entregar una zona, regresa y lo repara.
Aquí puede leer más sobre cómo se planea la pintura comercial y el proceso paso a paso de cada trabajo. Si tiene un negocio en San Diego, Chula Vista o La Mesa y la idea de cerrar para pintar lo ha frenado, pida un presupuesto gratis. Ebenezer recorre su local en horas de servicio, ve cómo se mueven sus clientes y le muestra un plan por zonas para que no tenga que cerrar.
Preguntas frecuentes
¿Pueden pintar mi tienda sin que yo tenga que cerrar?
En la mayoría de los casos, sí. El trabajo se divide en zonas para que sus clientes siempre tengan un paso libre, y lo que hace ruido o deja olor se programa para cuando usted está cerrado. Depende de cómo esté distribuido su local, y por eso Ebenezer lo recorre con usted primero.
¿El olor de la pintura va a molestar a mis clientes?
Las pinturas de interior de bajo olor huelen mucho menos que las de antes, pero mientras secan algo de olor queda. Las áreas que usan sus clientes se pintan de noche o en días de cierre, con ventilación, para que el lugar se airee antes de abrir otra vez.
¿Qué pasa con mis exhibidores y mi mercancía?
Se separan de la pared que se va a pintar y se cubren, una zona a la vez, y vuelven a su lugar cuando la zona queda terminada. Qué se mueve y quién lo mueve se acuerda antes de empezar, para que nadie se lleve una sorpresa esa mañana.
¿Cuánto tarda pintar un local comercial?
De semanas a meses, según el tamaño de la propiedad y cuánto del trabajo hay que acomodar a su horario. Trabajar por fases suma días al calendario, porque cada zona se termina y se entrega antes de abrir la siguiente.