Pintar la fachada de una tienda
Por Lemoon's Painting
Una fachada comercial se juzga desde la banqueta, por los detalles que el cliente ve de cerca: líneas limpias junto al vidrio, una franja de letrero sin escurrimientos, marcos y puertas de metal con primer para metal, y un color de marca elegido sabiendo que los rojos y amarillos intensos son los primeros en perder fuerza con el sol de la tarde. Antes de escoger, revise las reglas del arrendador.
El frente de un negocio hace un trabajo que ninguna otra pared hace. El cliente decide si entra antes de ver un solo producto, y una franja de letrero deslavada o un marco de puerta descascarado le dice algo del negocio, sea justo o no. Por eso pintar una fachada comercial no es solo pintar un exterior más chico. Es la parte más visible de lo que usted tiene o renta.
¿Quién decide el color?
Si el edificio es suyo y está solo, usted. En la mayoría de las plazas comerciales y locales rentados, primero opina el arrendador o el reglamento de diseño de la plaza, a veces sobre el color de la fachada, el del acento y hasta el de la puerta. Lea su contrato, pídale al administrador los criterios para el exterior y consiga la aprobación por escrito antes de escoger nada. Un frente pintado en un color que la plaza no aprobó se vuelve a pintar, y la segunda vez no es opcional.
Los colores de marca y el sol de San Diego
Casi todos los negocios quieren que su fachada lleve los colores de la marca. Es buena idea, con un detalle: los colores que más gustan a las marcas (rojos fuertes, amarillos brillantes, naranjas y azules muy saturados) son los que primero pierden profundidad bajo el sol directo. Un frente orientado al poniente en una avenida comercial de El Cajon, donde el calor y los rayos UV de la tarde son de los más duros del condado, mostrará un rojo intenso deslavado mucho antes que un tono neutro cálido.
Eso no significa renunciar al color de la marca. Significa tomar algunas decisiones a propósito:
- Poner el color más fuerte en lo que más importa: la franja del letrero, la puerta, un panel de acento, y no en toda la fachada.
- Pedir ese color en una línea exterior de calidad. Tanto Dunn-Edwards como Sherwin-Williams tienen líneas exteriores de gama alta hechas para conservar el color más tiempo bajo el sol; la etiqueta dice para qué es cada una.
- Aceptar que el acento fuerte va a pedir una renovación antes que el resto, y planearlo.
- Pintar una muestra en la pared real y verla a las diez de la mañana y a las cuatro de la tarde. Un color igualado a un logotipo en pantalla casi nunca se ve igual en seis metros de estuco a pleno día.
Las superficies de una fachada comercial
Un frente de tienda suele tener varios materiales juntos, y cada uno pide su propia preparación.
Estuco o aplanado en el muro y el pretil. Se lava, se revisan las grietas finas alrededor de las aberturas y en el remate del pretil, se repara, se aplica primer en los parches y se pinta, igual que cualquier muro de estuco. Vale la pena revisar la parte de arriba del pretil: el agua que se queda ahí acaba metiéndose detrás del acabado.
La franja del letrero. Muchas veces es la parte más sucia del edificio, porque junta polvo y escurrimientos del techo. También es la que todo el mundo mira. Lleva un lavado a fondo y un recorte cuidadoso alrededor del letrero.
Marcos y puertas de metal. Los marcos de aluminio, las puertas de servicio de acero, los marcos metálicos y los barandales no aceptan la pintura como la mampostería. Cada uno se limpia de grasa, se lija y recibe un primer hecho para ese metal antes de la capa final. Pintar metal sin ese paso es la forma segura de tener un marco de puerta pelándose en una temporada. Del lado de National City cercano a la bahía, cualquier óxido en el acero se trata primero, porque el óxido que trae la sal traspasa la pintura nueva.
El vidrio. No se pinta, claro, pero decide cómo se ve el trabajo. Las líneas limpias y derechas donde el marco se junta con el vidrio son la diferencia entre un frente pintado por un profesional y uno que parece retocado.
La franja baja. El primer metro de una fachada recibe zapatos, carritos, agua del trapeador y salpicaduras de la banqueta. Ahí conviene un acabado más resistente y lavable, muchas veces un grado más brillante que el muro de arriba, para que su personal lo pueda mantener limpio sin batallar.
El brillo: por qué las fachadas casi nunca son mate
Un acabado mate disimula los defectos de la superficie, lo cual ayuda en un muro grande de estuco. Pero también retiene la suciedad y cuesta más lavarlo, y eso importa en un frente con tránsito de gente y humo de la calle. Muchas fachadas terminan con un acabado de poco brillo en el muro y satinado o semibrillante en puertas, marcos y la franja baja. El brillo se escoge por superficie, no por edificio.
El orden del trabajo
Una fachada se planea alrededor del horario del negocio, porque el único lugar al que el cliente tiene que llegar es justo la puerta que se está pintando. El orden suele ser:
- Lavar a presión el frente, de preferencia antes de abrir o después de cerrar, y darle tiempo de secar, muchas veces hasta el día siguiente.
- Revisar el estuco, el pretil y el metal, y hacer las reparaciones necesarias.
- Cubrir vidrios, letreros, lámparas, la banqueta y todo lo que no se va a pintar.
- Aplicar primer en las reparaciones y en el metal desnudo.
- Pintar el muro y la franja del letrero, y al final las puertas y los marcos, en el momento en que la puerta se pueda dejar abierta o se use la otra entrada.
- Quitar el enmascarado, limpiar y revisar el frente con usted.
Cómo mantener a los clientes entrando y saliendo de un negocio abierto mientras se trabaja es tema aparte, y lo explicamos en pintar sin cerrar su negocio.
El letrero sigue siendo trabajo de la empresa de letreros
Desmontar un letrero, sobre todo uno iluminado, es trabajo eléctrico y de rotulación, no de pintura. Hay dos buenas opciones: pintar con cuidado alrededor, o coordinarse con su empresa de letreros para pintar la pared de atrás mientras el letrero está abajo. Ebenezer le dice cuál conviene en el presupuesto, para que no le quede una pared limpia con la silueta de la pintura vieja cuando el letrero cambie de lugar.
Guarde los colores por escrito
Al terminar, usted debe tener anotados el nombre exacto del color, la línea del producto y el brillo de cada superficie. Así, un raspón, un letrero nuevo en otro lugar o un grafiti se retocan con la pintura correcta y no con un color parecido que se nota.
Si el frente de su tienda ya no se parece al negocio que hay adentro, pida un presupuesto gratis. Ebenezer, que tiene la licencia C-33 número 1120008, a nombre de Lemoon’s Painting Inc, y dirige en persona cada proyecto de pintura comercial, lo verá desde la banqueta como sus clientes, luego de cerca, y le dirá lo que necesita. Eso vale si su local está en National City, en El Cajon o en cualquier parte de San Diego, y si tiene una sola puerta o es una plaza entera.
Preguntas frecuentes
¿Pueden igualar exactamente el color de mi marca?
Un color de pintura se puede acercar mucho a una muestra de marca, pero lo que usted ve en una pantalla o en un logotipo impreso nunca se lee igual en una pared grande a la luz del día. Lo correcto es pintar una muestra en la pared real y verla por la mañana y por la tarde antes de decidir.
¿Se pueden pintar los marcos de aluminio de las ventanas?
Muchas veces sí, pero el metal no sostiene la pintura como el estuco. Hay que limpiarle la grasa, lijarlo y aplicarle un primer hecho para ese metal antes del acabado. Si las reglas del arrendador piden conservar el acabado original, los marcos se cubren y no se tocan.
¿Necesito permiso del arrendador para pintar el frente?
En la mayoría de las plazas comerciales y locales rentados, sí. Muchos contratos y reglamentos de diseño controlan los colores del exterior, a veces hasta el de las molduras. Consiga la aprobación por escrito primero, porque repintar un frente no aprobado significa pagarlo dos veces.
¿Ustedes quitan mi letrero?
Quitar y volver a instalar un letrero, sobre todo si es luminoso, le corresponde a una empresa de letreros. Ebenezer pinta alrededor con un enmascarado cuidadoso, o programa la pared de atrás para cuando su empresa de letreros lo tenga abajo, y le dice cuál de las dos en el presupuesto.